Desde hace algunas semanas, por activa y por pasiva, nos lo están recordando a todas horas y en todos los canales. Sí y más que un consejo, parece una amenaza: Si no volvemos a sintonizar nuestros receptores digitales antes de fin de año, la televisión de nuestro salón pasará a ser un objeto decorativo más.
Pero bien pensado, quizá sea todo lo contrario y que esa imposibilidad de ver canal alguno sea una auténtica bendición. Porque en la televisión, al igual que en la política, se ha abierto la veda de la indecencia, la inmoralidad, el desmadre y el solo interés económico. Porque es una auténtica vergüenza que se aprovechen de las cualidades de los infantes para hacer caja o que anuncien programas pornográficos, como ese de “Adán y Eva”, en pleno horario infantil.
Llega un nuevo apagón digital, una nueva ocasión para desintoxicarse de la caja tonta, que algunos aprovecharán para retomar aficiones aparcadas y dormir las horas necesarias. Ahí queda eso.