Madrid/ESPAÑA.- En declaraciones al informativo diocesano de la Cadena COPE, el pasado domingo 5 de enero, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, habló de la Misa de las Familias celebrada en la madrileña Plaza de Colón en la festividad litúrgica de la Sagrada Familia. Recordó que la ceremonia estuvo precedida, por segundo año consecutivo, “por las 33 horas de Adoración al Santísimo en la carpa que se colocó detrás del altar, y en la que hubo una asistencia muy grande de grupos, de asociaciones, de movimientos, de parroquias, de vicarías. Resultó ser una fórmula de preparación de la celebración muy buena espiritual, y creo que también pastoralmente”. Cardenal Antonio Mª Rouco Varela
En cuanto a la Misa de las Familias, explicó que “la celebración fue gozosa, muy misionera, con la bendición de más de cien familias que el próximo 1 de febrero serán enviadas por el Santo Padre, con otras familias de Europa, a la ‘missio ad gentes’ a muchos países, lugares de todo el mundo, incluidos los continentes asiático y africano, y también a Europa, un continente muy descristianizado en muchos de sus países, por no decir en todos, incluso en aquellos de viejas raíces católicas como Francia, Italia, España… Este aspecto misionero resaltó mucho. Y también lo hizo el aspecto misionero contenido, en términos generales, en el testimonio del evangelio de la familia en una sociedad como la nuestra, donde la comprensión y la vivencia de la familia, entendida en su verdad natural y en sus posibilidades cristianas, sufre mucho. Fue de nuevo como un gran aldabonazo a la conciencia pública de España para llamar la atención sobre la necesidad de la familia para una edificación justa, verdaderamente humana, solidaria en la sociedad, y por supuesto para la edificación de la Iglesia: sin tejido familiar no hay Iglesia, sin familia que anuncie el primer kerygma o la primera vez el kerygma a sus hijos, es muy difícil educar en la fe evangélica”. Por ello, aseguró que en esta última Misa de las Familias “hemos dado un paso más en ese camino de mantener vivo el testimonio de la familia cristiana en la sociedad española”.
Para el Cardenal, es evidente “que ahora nos domina de nuevo la cultura de la tristeza: estamos en una sociedad en la que en las ciudades no hay niños, no hay jóvenes, en los bloques de viviendas sólo viven personas mayores. Por mucha alegría que una persona mayor quiera exhibir en su vida, a lo mejor individualmente puede hacerlo, pero en una sociedad sólo de personas mayores difícilmente se percibe y se vive la alegría. Porque, en definitiva, también ese fenómeno y ese hecho nos remite a una causa profunda, que es que no hemos sabido dar la vida. Y cuando no se da, cuando no se ofrece el don de la vida, pocas cosas se ofrecen después. Por supuesto, la alegría no. De manera que superar la cultura de la tristeza en Europa en este momento implica volver a reactivar y a revivir el gran evangelio de la familia, de la familia cristiana”.
Invitó a vivir la experiencia de Cristo resucitado. “Si no se vive esa experiencia a fondo en su vida personal, si no la comparte en la Iglesia, si no la celebra sacramentalmente, si no la convierte en razón interior de su vida, difícilmente va a mostrar después un tipo de vida que llame la atención a los demás. Esa responsabilidad es de toda la Iglesia, por supuesto, también de los pastores, y de un modo muy singular de los que llamó el Señor a la vida consagrada”.
Por último, en alusión a la tarea pastoral en la archidiócesis en este año que acaba de comenzar, apuntó que está marcada “por la Misión Madrid, y por los dos grandes objetivos de la Misión Madrid que son la misión en los colegios y la misión en las parroquias. En la tercera semana del mes de febrero culminará la acción preparatoria de la misión en los colegios con una gran celebración de la Eucaristía en la Catedral de la Almudena. Y concluirá a fin de curso con la Misión Joven, con la peregrinación a Santiago de Compostela programada para la última semana del mes de julio y la primera del mes de agosto. Y, por otro lado, seguimos con esa acción de Misión en las parroquias que se abren, las visitas a las familias, etc. Este va a ser nuestro empeño durante este curso”.
Concluyó explicando que “se ha publicado una estampa de la Almudena muy hermosa con la oración por los frutos de la misión en los colegios. Hay que recomendar a todo el mundo que la rece: en casa, o en algún momento de las celebraciones litúrgicas”.