|
|
| Mo | Tu | We | Th | Fr | Sa | Su |
| |
|
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
| 6 |
7 |
8 |
9 |
10 |
11 |
12 |
| 13 |
14 |
15 |
16 |
17 |
18 |
19 |
| 20 |
21 |
22 |
23 |
24 |
25 |
26 |
| 27 |
28 |
29 |
30 |
|
|
|

|
|
www
|
Portada::
Iglesia en España::
Diocesis::
El cardenal Rouco recuerda que “somos hermanos, reconocerlo, practicarlo y vivirlo es abrir las puertas del bien, la justicia, la solidaridad y la paz” |
|
El cardenal Rouco recuerda que “somos hermanos, reconocerlo, practicarlo y vivirlo es abrir las puertas del bien, la justicia, la solidaridad y la paz”Fri, 03 Jan 2014 09:02:00
Madrid/ESPAÑA.- El Cardenal Rouco Varela presidió, el miércoles 1 de enero de 2014, solemnidad de Santa María, Madre de Dios y Jornada Mundial de la Paz, una solemne celebración de la Eucaristía, en la Catedral de la Almudena.
En su homilía señaló “que ha comenzado un nuevo año, eso coincide con el final de la octava de la Navidad del Señor, la iglesia desde la reforma litúrgica, la centra en la figura de Santa María, Madre de Dios. Celebramos con gozo la fiesta porque celebramos de nuevo el comienzo de un año, que está protegido por la bendición de Dios”.
“Israel se sabía bendecido por Dios, Dios había mandado a Moisés que le dijese a Aarón, que bendijese al pueblo con una forma que oímos en la primera lectura, que Dios protege al pueblo, que Dios le bendiga. Esa bendición es también nuestra en estos momentos de nuestra vida y de la historia de la humanidad, no dejó de serlo nunca”.
Además el Cardenal Rouco Varela afirmó que cuando comenzamos “un capítulo nuevo, un año nuevo tenemos que renovar en la fe esa certeza, en la vida personal, en la de las familias, la humanidad entera está bajo la protección de Dios, la bendición de Dios. Una bendición, no solo que Dios confía su palabra a otros hombres sino una bendición que es Él mismo, su palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”.
“La humanidad se sostiene por Cristo, el redentor del hombre, hijo de Dios e hijo de María, es el fundamento de nuestras vidas y de la vida del mundo. En Ella y por Ella se ha dado este hijo y a Ella la llamamos Madre de Dios y Madre nuestra”.
Asimismo, el Cardenal recordó que “esta mañana reconocer a la luz de la fe a esa mujer como madre nuestra significa reconocerla previamente, como madre de Dios, si Dios nos ha bendecido en su hijo, Ella ha jugado un papel decisivo en esa bendición y sigue jugándolo ahora y siempre”.
“Hay una mujer clave en la historia del mundo, en la historia del bien de la salvación y en la vida del hombre y de la humanidad, esa es María. Por eso es madre de la Iglesia, antes que otra cosa, porque los hombres que se han dejado bendecir por su hijo, para ser adoptivos del Padre y así ser hijos suyos forman el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia. Y por eso los que forman parte de la Iglesia la reconocen a Ella como Madre de la Iglesia”.
Al comenzar el año “renovando nuestra fe en esa bendición de Dios que es Cristo, esa mujer que nos la ha dado. Reconocernos en la iglesia como familia de los hijos de Dios, significa comenzar bien el año. La fe es un gran don para que el hombre tenga luz y viva de la luz que le permita conocer las verdades y esa verdad tan fundamental de la bendición de Dios que dura y que no cesa nunca. Y reconocernos en nuestra condición de común de hombres que tiene una nota especial que es la fraternidad. Somos hermanos, reconocerlo, practicarlos y vivirlo es abrir las puertas del bien, de la justicia, de la solidaridad y paz para todos”.
Y afirmó que “renovar la fe en el misterio de nuestra redención, supone reconocer esa condición nuestra de hermanos. Y supone recordar que ese es nuestro gran deber en la vida, comportarnos como hermanos. En situaciones personales, familiares, a la hora de renovar y cambiar la economía, las finanzas, la sociedad, las relaciones entre los pueblos. Solo viviendo la fraternidad se puede vencer la guerra, nos lo recuerda el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada de la Paz de hoy”.
Concluyó su homilía recordando que “la fraternidad cristiana y por tanto humana, se alimenta en la oración y a la luz de la fe podemos dirigir una gran plegaria al Señor en esta mañana, poniendo nuestra oración en manos de la Virgen y luego si nuestra vida se convierta a la fraternidad”.
|
|