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Homilia Domingo VI Tiempo Ordinario

Sat, 10 Feb 2024 22:17:00
 

CAMINEO.INFO.-

“Extendió la mano y lo tocó”. En este gesto que hoy contemplamos está concentrada toda la historia de salvación. Cristo es la mano de Dios extendida hacia la Humanidad. La Humanidad es tocada por Dios, cada uno de nosotros somos tocados por Dios, para que podamos apartarnos del mal, quedar curados y recibir de él una nueva vida. “Extendió la mano y lo tocó” también nos toca a nosotros.

 

La primera lectura clarifica cuáles eran las disposiciones de la ley respecto a los leprosos:

 

   Tenían que vivir lejos de los pueblos.

   Tenían que ir “con los vestidos rasgados” para que se reconociera de lejos su enfermedad.

   Tapados hasta la boca.

   Y tenían que gritar: “¡impuro, impuro!”, cuando alguien se les acercaba.

   Tocar un leproso quería decir ser tu también impuro.

 

Pensad que cuando un leproso se acercaba a un pueblo o a una ciudad,  la gente le hacía marchar tirándole piedras. Los maestros de la ley interpretaban la enfermedad como consecuencia de los graves pecados del leproso.

Éste es el contexto donde situamos la escena del evangelio. Contexto que da más fuerza a los gestos de Jesús.

 

Dos ideas a partir de lo que hace Jesús y dos a partir de lo que hace el leproso:

 

1) Cuando contemplo la escena, “como si presente me hallare”, veo que cuando el leproso aparece todos se apartan, todos se separan de él, en cambio Jesús se acerca a él y lo toca... Dos movimientos: unos se separan, el otro se acerca.

 

Jesús se acerca al personaje más rechazado de la sociedad judía, el leproso, y “extendió la mano y lo tocó”. Dos coses impensables para un judío de aquel tiempo. En una sociedad donde los leprosos eran unos apestados, rechazados por todos, Jesús muestra proximidad y caridad.

 

La actitud de Jesús es necesario que ilumine nuestras actitudes. ¿Cuáles son nuestras actitudes hacia los negros, los musulmanes, los pobres, ...? ¿Tenemos prejuicios o acogemos como Jesús? ¿Nos dejamos llevar por nuestra sensibilidad natural o nos dejamos llevar y guiar por las actitudes de Jesús?

 

2)    Segunda idea a partir de lo que hace Jesús: “Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó”. Jesús ante el leproso se compadece. Compadecerse quiere decir sufrir con el otro, hacer tuyo el sufrimiento del otro. 

Compadecerse... Jesús lo hace continuamente en el evangelio. Es quizás, el verbo más asociado a su persona. ¿Y nosotros, qué?... ¿Nos compadecemos? ¡¡Que no es sólo un sentimiento de pena!! “¡¡Ay, pobrecitos!!” La compasión siempre lleva a Jesús a actuar...

 

¿Nos mueve la compasión? ¿Hacemos cosas frente el sufrimiento de los demás... ?

 

Hoy hacemos la colecta de Manos Unidas. Algunos datos: Manos Unidas el año 2022 invirtió cuarenta y cinco millones de euros en cientos de proyectos por todo el mundo. ¡¡Cuánto bien que hace la Iglesia!! La colecta es una manera de compadecerse, ...de hacer un gesto concreto...

 

Como dice una frase que hacen servir en Cáritas diocesana: “Mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, puede cambiar el mundo”.

Dos ideas a partir de lo que hace el leproso:

 

1.   “Se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas”. Qué gran lección nos da el leproso. El leproso presenta a Jesús su enfermedad. Hacemos nosotros lo mismo… presentamos a Jesús nuestras dificultades, tristezas, enfermedades...

 

Ante un problema ¿qué hacemos? Lo presentamos a Jesús. No vamos a tarots, ni “echadores de cartas”, ni horóscopos, ni negamos el problema, ni preguntar a quien no nos puede ayudar. Vivamos cristianamente: tenemos una dificultad, la hablamos con Jesús. Él nuestro maestro, nuestro salvador, nuestra luz.

 

2)  Segunda enseñanza del leproso. El leproso le suplica: “Si quieres, puedes limpiarme”, qué frase más bonita.

 

Esta frase es una plegaria. También nosotros desde  nuestras debilidades hemos de decir a Jesús: “Si quieres, puedes limpiarme”.

De mi envidia, si quieres, puedes limpiarme.

Del rencor, si quieres, puedes...

Del odio, si quieres, puedes. ...

De la adicción al porno, si quieres, puedes...

De perder el tiempo, si quieres, puedes...

 

Son frases potentes... si en la oración las vas repitiendo, una vez y otra, y otra, pasan cosas... Y Jesús nos acabará diciendo: “Quiero: queda limpio”.

 

Cada vez capto con más fuerza y claridad que la única manera de estar ante Dios es como un pobre; como el publicano en el templo, como un leproso que quiere ser curado...









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