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Domingo V tiempo ordinario

Sun, 04 Feb 2024 09:47:00
 

CAMINEO.INFO.-

Hoy la primera lectura y el evangelio nos presentan un tema muy potente, que nos toca a todos: el problema del mal, del dolor, de la enfermedad, del sufrimiento del inocente.

 

En la vida de todos hay sufrimiento:

Sufrimiento por el futuro de los hijos, de los nietos, ...

Sufrimiento por la fragilidad laboral, hoy tienes trabajo y mañana no tienes, o sufrimiento por no encontrar trabajo...

Sufrimiento por la pérdida de personas a las que amabais

Sufrimiento, demasiadas veces nos sentimos frágiles

Y el sufrimiento genera ansiedad. La enfermedad de moda en estos momentos. Las pastillas más consumidas: los ansiolíticos.

 

Es interesante contemplar como dialogan hoy la primera lectura y el evangelio.

 

En la primera lectura hemos palpado, gracias a la expresividad de Job, su desasosiego, su angustia, que se transforma en una queja dirigida a Dios… ante el mal que se ha hecho presente en su vida.

También nosotros, a veces, nos quejamos a Dios por lo que nos pasa. ¿No?

 

Job aparece como el paradigma del inocente que sufre, es la imagen de tantas personas que no encuentran sentido a su dolor y a su vida.

 

Dice Job: “Mi herencia son meses baldíos, me asignan noches de fatiga… Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba. Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza. Mi vida es un soplo, mis ojos no verán más la dicha”. ¡¡Qué fuerza expresiva!!

 

Estos sentimientos no son ajenos a nuestro corazón. Todos, en ciertos momentos de nuestra vida, hemos vivido momentos de falta de esperanza, de falta de sentido, momentos de dolor y de tristeza.

 

Y nosotros los cristianos: ¿Qué decimos ante este dolor? 

 

La respuesta la tenemos en el evangelio de hoy. Es este diálogo del que hablaba entre la primera lectura (donde vemos la queja de Job) y el evangelio (donde vemos la respuesta de Jesús). Y la respuesta de Jesús no es una respuesta teórica, ni conceptual. Jesús no hace un discurso sobre el mal. Nunca intenta desarrollar una explicación sobre el mal. La respuesta de Jesús es una respuesta vivencial, de experiencia.

 

La respuesta de Jesús es doble:

Por un lado vemos a Jesús que se acerca a los que sufren, la escena nos muestra un Jesús muy cercano, muy próximo a los enfermos, se acerca a los que sufren y no es nada indiferente a su dolor, aunque sea una fiebre alta, como la de la suegra de Pedro. Contemplemos la escena.

    Jaime y Juan le debían de decir, al salir de la sinagoga, que la suegra de Pedro estaba en la cama, enferma.

    Jesús la fue a visitar, se hace presente en su casa. Se alegran de su visita.

    Jesús se acerca a ella, habla un rato con ella.

    Finalmente, con una sonrisa le da la mano, y la hace levantar. La cura.

    Habiendo cenado, tal y como se expresa el evangelista, da la impresión que Jesús estuvo muchas horas acercándose a los enfermos, hablándoles y curándolos.

 

Si contemplamos la escena, como si presente me hallara... se ve, se palpa, se puede sentir, el amor de Jesús hacia todos, pero de una manera especial hacia los enfermos. Se palpa su proximidad. ¡Es cercano!

Pero esto no es una cosa del pasado. Los discípulos de Jesús experimentamos esta cercanía, que nos permite decir: “Jesús está conmigo en el sufrimiento. Dios me acompaña, Dios no me ha dejado, Dios me da fuerzas, Dios camina conmigo, Dios coge mi mano, Dios se compadece, Dios sufre conmigo, el Señor es mi pastor…  aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque tu vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan”. Esta es nuestra experiencia.

 

Como encaja todo esto con la respuesta del salmo: “Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados”. ¡Dios que sana los corazones, Dios que nos conforta!

 

Decíamos antes que la respuesta de Jesús ante el mal  es doble, por un lado, acompañando y confortando al que sufre, y en segundo lugar con una actitud de lucha contra el mal. Sus curaciones y liberaciones de posesiones diabólicas se interpretan como una lucha en contra del mal.

 

También nosotros, sus discípulos asumimos esta tarea de luchar contra el mal. Y lo hacemos a nivel personal, haciendo todo el bien que podemos, y lo hacemos comunitariamente desde la parroquia...

luchamos contra el mal a través de la catequesis, enseñando la verdad revelada por Dios.

Luchamos... a través de los diversos grupos de adolescentes, jóvenes, matrimonios, y tercera edad, donde se anima a vivir como vivió Jesús...

Luchamos... a través de Cáritas, alimentando al necesitado (comedor social), dando alimentos (Banco de alimentos), acogiendo (cada día dos horas de acogida), ayudando en la formación (refuerzo escolar), y tantas otras cosas.

Luchamos contra el mal en el tercer mundo a través de Manos Unidas.

 

La parroquia lucha contra el mal... Los miembros de la parroquia luchan contra el mal. ¡¡Tiene mucha épica!! ¿Por qué lo hacemos? Queremos vivir como vivió Jesús.

 

A veces nos dicen: “¿Qué hace Dios ante el mal?” Hemos de decir: “Mira lo que Jesús hace en el evangelio y lo sabrás”. En primer lugar descubrirás un Jesús que nos acompaña en el dolor, en la enfermedad. ¡No nos deja solos! Y descubrirás un Jesús que nos catapulta, nos mueve, exhorta  a luchar en contra del mal.

 

¡No hay ninguna entidad en el mundo que haga tanto bien como hace la Iglesia, ninguna, ni de lejos! Sigamos avanzando en este camino...









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