CAMINEO.INFO.- En tiempos de Jesús
los judíos debían cumplir muchas normas, rituales de purificación, ritos de
culto, muchos mandamientos: más de seiscientos preceptos era lo que los judíos
debían cumplir. Y esto generaba cansancio y
confusión. Cuando Jesús habla de su “yugo suave”, lo dice para
desmarcarse del yugo de los fariseos, pesado y abrumador. Y de todo esto nace
la pregunta de los fariseos: “¿Cuál es el mandamiento principal de la Ley?”.
En medio de tantos preceptos surge la pregunta: ¿qué es lo esencial, qué es lo
más importante? Porque lo más importante había quedado desplazado. Daban mucha
importancia a cosas que no la tenían ... por esto Jesús choca tanto con los
fariseos y maestros de la ley.
Esto también nos puede pasar a nosotros. Hoy vivimos también
en medio de mucha confusión: muchas fuentes de información, muchos vídeos
cortos, rodeados de situaciones complejas, con poco silencio, con poca
reflexión, y esto puede hacer que aquello que es
esencial quede desplazado, ofuscado.
¿Qué es lo
esencial? ¿Qué es lo más importante? Si le preguntásemos a Jesús hoy 25/10/2026,
¿qué os parece que diría? ... !Lo mismo! que
dijo entonces: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu
alma, con todo tu ser. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Jesús no diría “Lo más importante es tener salud”..., ni “lo más importante es tener mucho dinero”, ni
“lo más … tener muchos likes en el insta”, ni “lo más importante es que todo el
mudo hable bien de ti”. ¡Hay gente con … y son infelices!
¡¡Lo más importante: ama a Dios!! ¡¡Ama al
hermano!!
Qué bonito, y qué suerte tenemos de que la gran enseñanza
de Jesús sea amar. Nuestra religión es la religió del amor.
¡¡Y cuando amamos somos felices!! Y cuando no amamos no
somos felices ... Y hoy en día no se enseña a amar ...
Comentemos un poco los dos mandamientos: el primero: “Amarás
al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”.
Este mandamiento es el principal y primero”. Los
próximos días cuando recemos es necesario que nos hagamos la pregunta ... ¿Cómo
estoy viviendo este mandamiento? ¿Amo al Señor con todo el corazón ....?
Quizás
alguien se pregunte: ¿Cómo puedo saber si estoy amando a Dios con todo el
corazón ... ? Yo lanzo algunas preguntas que pueden dar luz a la respuesta:
¿Te
gusta estar con Dios? ¿Rezar? ¿Hablar con él? ¿Meditar Palabra? … Si digo que le amo, pero no quiero estar con él,
alguna cosa falla. ...
¿Lo
tienes presente en el día a día?
¿Vives
la eucaristía como el gran momento de la semana? ¿Llegas a la hora? ¿La
preparas? ¿La vives desde el corazón?...
¿Deseas
ser cada vez más de Dios?...
¿Miras
de avanzar en el camino de la fe?...
Amar
a Dios no es una cosa abstracta, sino que se concreta en nuestra vida.
¡¡Es
el mandamiento más grande, aquí nos lo jugamos todo!! ¡¡El ser o no ser
cristianos!!
Segundo
mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Qué listo está Jesús
cuando detrás de “amarás a tu prójimo” pone “como a ti mismo”.
¡¡Qué
vivo!! ¡¡Qué listo!! Porque todos más o menos amamos, pero las palabras “como a
ti mismo” son una medida infalible para saber si estamos de verdad amando o no
al prójimo.
Sabemos
perfectísimamente qué quiere decir en cada situación “como a ti mismo”, quiere decir hacer aquello
que nos gustaría que los demás nos hicieran en aquella situación. Pongo
dos ejemplos, sencillos y cercanos:
Primer
ejemplo: Alguien de nuestra comunidad está enfermo y lo sabemos. ¡¡Amarlo
quiere decir hacer aquello que me gustaría que me hicieran a mi!! ¿Qué me
gustaría que me hicieran a mi? ¡¡Que me visitaran!! ¡¡Pues, ya sabes qué has de
hacer!! “Es que no lo conozco demasiado
…”. ¿Te gustaría que cuando estás enfermo te vinieran a visitar aquellos
que no te conocen demasiado ..? Sí. Pues, ya sabes qué has de hacer ...
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Segundo
ejemplo. Ves una persona nueva en misa, le ves un poco despistado. ¿Qué quiere
decir amarlo? ¡Hacer lo que me gustaría que me hicieran a mi! Esto es: me
acogieran, la gente se me presentara, me diesen la bienvenida, me hablasen, que
no me dejaran solo, fueran cercanos y amables. Me animasen a venir a misa, a
conocer la comunidad, a sumarme a las actividades que hacemos. Si esto es lo
que te gustaría que te hicieran a ti, ¡¡hazlo tu a los demás!!
Y en
cambio qué hacemos ... ¡¡nada, nada de nada!! Me los miro de reojo y sigo
hablando con los de siempre. Hemos de crecer en capacidad de acogida ...
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Con las palabras “como a ti mismo”, Jesús nos pone delante de un espejo, un espejo al que no
podemos mentir.
Y un apunte final breve y poético: cuando Jesús nos pide que amemos a Dios con todo el corazón,
con toda el alma, con todo el ser”, esto nos debe hacer ver que si nos pide que
le amemos así es porque él ya nos ama de esta manera: quiere decir que Dios nos ama con todo el corazón, con toda el alma, con
todo el ser.
Debemos hacernos
presente este amor de Dios ... que hace nuevo nuestro corazón. Hagámoslo esta
semana y hagámoslo ahora un poco ...