Este evangelio es muy interpelante…: “interpelante, ¿Qué quieres decir?”. Quiero decir
que te obliga
a definirte, a decantarte, a valorar si
estas en línea o no con lo que propone Jesús. Vamos …tres interpelaciones.
Primera interpelación: “No se turbe
vuestro corazón”. Los ansiolíticos y
los tranquilizantes son las pastillas más vendidas. Todo el mundo parece que
esté bien, pero mentira. La sociedad está enferma. El consumo de pastillas así
nos lo hace saber. Hay mucho corazón turbado.
Necesitamos escuchar a Jesús
diciéndonos “No se turbe vuestro corazón”. Miguel, Carmen, ...., que tu
corazón no se turbe, se serene”.
Cuando vamos repitiendo, interiorizando, dialogando con Jesús la frase, os aseguro que nuestros corazones se serenan. Sólo
escuchándola, nuestros corazones se serenan. La Palabra de Dios es
performativa, produce lo que dice. Hoy, Jesús nos da serenidad.
Nuestra receta contra la ansiedad: “escucha a Jesús diciendo “que tu
corazón no se turbe”... y se serena.
Dice después. “Creed en Dios y creed también en mi”. Pero no
un creer teórico, sino vital = “¡CONFÍA!” “Pon tu confianza en Dios, en
Jesús, en el buen Pastor”.
Cuando vamos orando estas palabras de Jesús … “creed en mi”…confiad en mi …
Crece nuestra fe en Jesús, nuestra confianza en él. La Palabra de Dios es
performativa, produce lo que dice. Hoy Jesús hace crecer nuestra fe y confianza
en él.
Todo esto es muy interpelante, me obliga a definirme, a preguntarme
¿realmente Jesús da paz a mi corazón, me da serenidad? ¿cada vez confío más en
Jesús?, y debo responderme, para ver si realmente soy seguidor de Jesús o no.
Ser seguidor de Jesús no es emocionarse un día bonito, es dejarle entrar
también en lo cotidiano.
Ser seguidor de Jesús no es acercarse cuando hay fiesta, es caminar cada
día con Él.
Ser seguidor de Jesús no es sentir devoción a ratos, es abrirle el corazón
cada día.
Segunda interpelación: La afirmación central de este evangelio es: “Yo soy
el camino y la verdad y la vida”.
Que afirmación tan rotunda y radical. En la que
utiliza un articulo determinado, “el camino, la …, la ..”, No dice “un camino,
una verdad, una vida”. Él habla con una pretensión de universalidad y de
totalidad. Nunca nadie, en toda la humanidad, ni Buda, ni Confucio, ni Mahoma,
habían hablado con una pretensión como la suya.
Si él es “el Camino” significa
que el que no vive en él esta perdido, está desorientado.
Si él es “la Verdad”
significa que el que no vive en él vive en equivocado, engañado.
Si él es “la Vida”
significa que el que no vive en él se está perdiendo lo mejor de la vida.
Hoy Jesús te dice a ti, y a mi. “Yo soy tu Camino,
yo soy tu Verdad, yo soy tu Vida”. ¿Lo es? Aquí está la interpelación. La
frasecita no es una cosa de Jesús y ya está. La frasecita nos interpela. ¿Es
Jesús tu camino? ¿Es Jesús …? ¿Es …?. te obliga a definirte, a decantarte, a
valorar …
Te pide optar por Él, o por la indiferencia.
Te llama a pasar de la simpatía a optar x él.
Te empuja a dar un paso, no solo a sentir bonito.
Tercera interpelación: hoy escuchamos la afirmación más atrevida que se
ha hecho nunca en la historia: “quien me ha visto a mi ha visto al Padre”.
Jesús se identifica con Dios. Se hace uno con Dios. “Yo y el Padre somos uno”.
Jesús se presenta como Dios. Vaya interpelación.
De alguna manera esta interpelación ya aparecía en
la frase “Yo soy el camino, y la verdad, …”. ¡Por que sólo Dios puede hablar de
esta manera!
¡¡Hay muchos signos en el evangelio que nos hablan
de la divinidad de Jesús!! Jesús es Dios, esto es muy fuerte …
El sábado pasado estuvimos con los jóvenes de la
parroquia en un evento en Barcelona. Uno de los ponentes nos presentaba un
libro; “Evidencias de que Jesús es Dios”. Muy bueno. Un joven del grupo, se lo
leyó y nos hizo una presentación muy completa. Es que..
Si
dices que Jesús es un sabio, un humanista, un revolucionario, ¡¡es uno entre
muchos!! Hemos tenido millares de ...
Entonces puedes prescindir de él, ¡¡no pasa nada!!
Si
dices que Jesús es el Hijo de Dios, que es la afirmación que hacemos los
cristianos, ¡entonces es único!
¡¡Entonces
no puedes prescindir de él!!
Él
asegura que, creyendo en Él, el hombre salva su vida e ignorándolo, la pierde.
Este hombre se presenta como el Camino, la Verdad y la Vida, la luz del mundo,
la resurrección, ¡¡os dais cuenta del tema!!
Por
tanto -si esto es verdad- hemos de estar muy unidos a Jesús: oración, sacramentos,
misa, confesión, Palabra de Dios. Conectarnos con él!
¡Que el Señor y nuestra Madre os bendiga!