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Domingo IV del tiempo de cuaresma

Sun, 15 Mar 2026 09:27:00
 

CAMINEO.INFO.- 

Hoy es Domingo laetare, domingo de la alegría. Alegría porque empezamos a intuir la proximidad de la Pascua, en la que renacerá nuestra vida espiritual. ¡Y por esto estamos alegres!

 

Si domingo pasado decíamos que nosotros somos la mujer samaritana. Porque la Palabra de Dios es viva y se dirige a cada uno de nosotros. Este domingo tenemos que decir que nosotros somos el ciego.

 

Y si leemos con atención el evangelio tenemos que concluir que nosotros somos ciegos, ciegos de nacimiento y sólo Jesús nos da la luz (“Yo soy la luz del mundo”).

 

Todos hacemos un camino de la oscuridad a la luz. Este evangelio nos dice: tienes un problema si crees que ves. Hay gente con los ojos abiertos y la vida a oscuras. 

 

Creemos que vemos, porque somos listos, porque las cosas nos han ido bien en la vida, porque venimos a misa desde hace la tira de años, porque rezamos un poco. Creemos que vemos, pero este evangelio nos dice que somos ciegos. Lo primero es reconocer que somos un poco ciegos.

¡Delante de Jesús siempre nos hemos de presentar como ciegos y pedir la luz! Porque la tendencia a pensar que vemos es muy fuerte. Cuando tu crees que ves, ya no estás del todo abierto a que Jesús te de la luz.

 

En temas como los pobres, nuestra santidad, la mortificación, la evangelización, las riquezas, y tantos temas, tenemos visiones mucho más del mundo que del evangelio. ¡Somos ciegos, de verdad, y yo el primero!

 

”¡¡Señor, que vea!!” El ciego se dejó tocar, y comenzó a ver… ¡dejémonos tocar por el Señor! Hay cegueras que sólo puede curar Jesús. Y debemos pedirle. John Henry Newman: “Quiero ver con tus ojos, Señor”.

 

¿Y qué pasa si no nos reconocemos como ciegos? Entonces somos como los fariseos...

 

Dice el Papa Francisco comentando este evangelio: “Mientras que el ciego se acerca gradualmente a la luz, los fariseos, al contrario, se hunden cada vez más en su ceguera interior. Cerrados en su presunción, creen tener ya la luz; por ello no se abren a la verdad de Jesús. Hacen todo lo posible por negar la evidencia.”

 

El problema de los fariseos es que creen tener ya la luz total, creen que ya no les hace falta nada más, que ya van bien, que ya están cumpliendo, y por tanto, no están abiertos a avanzar, a hacer camino, a dejarse interpelar por lo que sienten o ven.

 

El problema de los fariseos es nuestro problema, que nos creemos tener ya la luz total, creemos que ya no nos hace falta nada más, que ya vamos bien, que ya estamos cumpliendo, y por tanto, no estamos abiertos a avanzar, a hacer camino, a dejarnos interpelar por lo que sentimos o vemos.

 

Un signo de esto: ¿en los últimos dos-tres meses, qué cambio ha provocado la Palabra de Dios en tu vida? ...

 

Dice el Papa Benedicto comentando este evangelio: “Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado” (cf. Sal 19, 14): el orgullo.”

 

“Confesemos nuestra ceguera” “Dejémonos curar por Jesús” ... ¡Nosotros somos ciegos! ¡Jesús nos da la luz! ¿Por qué nos cuesta admitir todo esto que digo? Por el orgullo. El problema es el orgullo, la soberbia, el fariseo que llevamos dentro, y que nos dice que nosotros ya somos buenos, que no somos como los demás, que ya estamos bien, que ya tenemos la luz ... Vigilad con el pequeño, o gran, fariseo que llevamos dentro.

 

Dice Jesús: “Como decís que veis, vuestro pecado persiste”. ¿cuál es el origen de su problema? ¡¡El problema es creer que tienes la luz!! El problema es el orgullo, la soberbia, la autosuficiencia, es el “yo ya sé” ... Sacamos a Jesús del pedestal y nos ponemos nosotros (sal de aquí que ya me pongo yo).

 

Atención: El gran riesgo es acabar encerrando a Dios dentro de nuestra realidad sin redimir, sin convertir. Encerrar a Dios dentro de nuestra mediocridad. Y entonces, somos nosotros los que damos forma y contenido a la revelación de Dios, y vivimos un cristianismo aparente.

 

Entonces, palabras como “conversión”, “seguimiento radical”, “puerta estrecha”, “cargar la cruz”, “hacer la voluntad de Dios”, “prácticas cuaresmales”, nos resultan distantes...

 

Nosotros somos ciegos, Jesús nos da la luz.

Desde nuestra ceguera dialoguemos con Jesús ...









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