CAMINEO.INFO.- Estamos ya a finales del año litúrgico, y
como pasa siempre en estas fechas leemos un evangelio que nos lleva a
contemplar el fin de los tiempos. Tres ideas de este evangelio:
1.
Jesús habla de la destrucción del templo: “Esto que contempláis, llegarán
días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida”. En el
Antiguo Testamento, los profetas anunciaban la destrucción del templo como una
consecuencia de la ruptura por parte de los hombres de la alianza entre Dios y
el Pueblo de Israel.
Jesús,
en continuidad con esta tradición, anuncia la destrucción del templo. ¿Por qué
será destruido el templo? Porque Israel no ha aceptado a Jesús como enviado de
Dios, para establecer una nueva alianza
entre Dios y los hombres. No aceptan la nueva alianza = destrucción del templo.
En
el Antiguo Testamento, Dios había hecho diversas alianzas con el Pueblo de
Israel (Abraham, Noé, con Moisés), y la alianza definitiva la hace con Jesús.
Las alianzas nos hablan de un Dios cercano, que se acerca, que se aproxima, que
ama, que desea relación con la humanidad, desea relación con cada uno de
nosotros.
Dos
personas que se aman ¿qué quieren? Estar juntas. Pues, Dios que nos ama desea
la unión con cada uno de nosotros. Para Dios no somos uno más perdido en la
masa inmensa de la Humanidad. El amor de Dios es personal. Se dirige a
personas. Dios te ama a ti, y a ti. Una madre, un padre, por el hecho de tener
cuatro hijos no ama los hijos en general, ama cada uno de los hijos. Igual Dios.
Y ama igual tenga uno o tenga 4. Igual Dios.
¡¡Somos
amados por Dios!! Y hacer este descubrimiento es la experiencia más bonita que
se pueda hacer.
¿Cómo
podemos hacer este descubrimiento? Plegaria. Evangelio. Sacramentos.
2.
Continua más adelante diciendo Jesús: “Mirad que nadie os engañe. Porque
muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el
tiempo”; no vayáis tras ellos”.
¡¡Cuánto
bien nos hacen estas advertencias!! ¡¡Cuánto lo acierta Jesús con estas
advertencias!! Es una gran tentación, también muy actual, pensar que estos
momentos finales ya están aquí. ¡Hay personas que como todo va tan mal, se dejan llevar por el
pesimismo, tienen poca formación bíblica, y empiezan a inventarse que el fin
del mundo ya está aquí!
¡¡Cuánto
bien nos hacen estas advertencias!! Preguntado por este tema en otro evangelio,
Jesús dice: “nadie, ni el Hijo del hombre, sabe ni el día ni la hora”. Ya está,
nadie.
3. En toda la parte final del evangelio,
Jesús nos advierte de las persecuciones ... “os echarán mano, os
perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos
comparecer ante reyes y gobernadores,… y matarán a alguno de vosotros, y todos
os odiarán a causa de mi nombre”.
Jesús
nos advierte y dice que seremos perseguidos. Hay muchas maneras de ser
perseguido: una bromita ridiculizadora, un constante ataque a la Iglesia, unos
medios de comunicación que no buscan verdad sino noticias morbosas, unos
comentarios peyorativos cuando alguien tiene más de dos hijos, abuelos que no
pueden hablar de fe a los nietos porque los hijos les riñen. Todos de alguna
manera somos perseguidos.
Seremos
perseguidos… ¡¡Jesús lo avisa!! ¡¡No pasa nada!!
A algunos les gustaría encerrar el hecho
religioso en la conciencia de cada uno. Pero cuando Dios entra en tu vida,
necesitas comunicarlo, compartirlo.
El hombre es un ser
religioso, desde que el hombre es hombre siempre ha habido religiones y
manifestaciones religiosas. Ello nos habla de que la religiosidad es una
dimensión constitutiva de su ser, como la dimensión cultural, familiar, o la
social. La religión no es una cosa elegible como el hacer inglés o taekwondo.
El ser humano es religioso y si no se canaliza bien esta dimensión aparecen los
tarots, los echadores de cartas, los horóscopos y la brujería. ¡Están creciendo
mucho! Ya lo decía Chesterton: “Saca a Dios de la sociedad y el hombre creerá
en cualquier cosa”.
Y Jesús ¿qué dice ante la persecución?
Sorprendentemente Jesús nos dice: “Esto os servirá de ocasión para dar
testimonio”. ¡Caray!
Esto es muy iluminador para nosotros que
vivimos en un ambiente difícil para manifestar nuestra fe. Jesús nos anima a
vivir las persecuciones como una oportunidad de dar testimonio. Tengámoslo
presente.
Y a demás Jesús nos promete que no estaremos
solos. Él estará en nosotros y actuará en nosotros: “os daré palabras y
sabiduría”.
Hemos de aprender a ver las cosas como
las ve Jesús. Y si Él dice que será una ocasión para dar testimonio, pues, éste es nuestro camino hoy y ahora. Que así
sea...