Tarragona/ESPAÑA.- Tender puentes, crear lazos, acercarnos a las realidades que viven otros allí, muy lejos, y que al mismo tiempo tenemos tan presentes entre nosotros ... eran inquietudes que nos afloraban y y ilusionaban.
Somos muy conscientes de que cuando conocemos más de cerca las situaciones en que viven otros, somos más capaces de comprenderlos, de amarnos-los, de sentirnos corresponsables de estos entramados que configuran la pobreza estructural de tantos países .... y por lo tanto, las difíciles condiciones de vida de tantos hermanos. Y todo ello se convierte en experiencia de comunión.
Así es como nos reunimos el pasado 2 de junio en el marco de una tertulia-cena unas 12 personas, para compartir la reflexión y testimonio del Ramón Bosch, laico misionero que trabaja desde hace seis años en Guatemala, parroquia del Quetzal. El tema lo centraba "Guatemala, un país de paso". A lo largo de la conversación nos contó cómo su madurez en la fe ha desplegado de la mano del contacto con los pobres ya través de tantos retos que aquel contexto en que vive le plantea, gracias a los cuales se siente estimulado a dar la vida como Jesús, y acompañar a la gente en sus enfermedades y necesidades.
Poco a poco fuimos intercambiando opiniones y constataciones entre todos. Muchos de los presentes, que también hemos accedido a diferentes experiencias misioneras y solidarias en otros momentos, nos sintonizar fácilmente con aprendizajes e interrogantes que se hacían patentes a lo largo del coloquio y que de alguna manera no queremos que se queden dormidos en nuestro interior.
Este nuevo espacio que abre la Delegación Diocesana de Misiones con las Tertulias de Misión quiere ser precisamente un posibilidad para
Hablar y profundizar sobre un tema de la realidad del Tercer Mundo, y
Extraer al mismo tiempo los retos que, sintiéndonos Iglesia, se nos plantean a nosotros aquí.
Tertulias de Misión está dirigido a cualquier persona interesada en hacer una reflexión compartida sobre estas situaciones que atraviesan las personas que viven en países en vías de desarrollo, y hacerlo con una mirada global y local, y con una visión amplia e integral de los problemas y de las personas.
Estamos contentos. Ojalá que esta oportunidad de encuentro nos ayude a ensanchar las miras! y saborear tantas experiencias de humanización que generan esperanza en nuestro mundo.