El obispo de San Luis, monseñor Pedro Daniel Martínez, pidió que en esta Navidad, enmarcada en el Año de la Fe, se renueve la adoración a ese Niño que es Dios y cuya consecuencia es “paz a los hombres. La paz como fruto del reconocimiento de la soberanía de Dios”.
“Recibamos al Niño Dios en nuestro corazón y en nuestras casas y tendremos paz”, aseguró en su mensaje navideño.
El prelado tuvo un recuerdo especial para “los padres de familia, para quienes cada hijo que reciben es aceptar a Jesucristo en sus vidas, porque: ‘el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado’. Cada niño espera que lo amen y lo eduquen como si fuera otro Jesús. ¡Se trata de una responsabilidad enorme!” e interpeló: “¿Piensan que tendrán que dar cuenta como padres al mismo Dios? ¿Se preocupan por la formación de sus hijos teniendo en cuenta una educación humana y cristiana?”
“Tiempo de Navidad es un tiempo particular para dialogar en familia, saberse perdonar, rezar juntos. Que esta Navidad sea un encuentro de familia, en donde la fe ponga la esperanza y cada uno su esfuerzo para que cada hogar se transforme en un nuevo Belén. Tiempo de Navidad es un tiempo para ‘mirar hacia lo alto’. Así como hicieron los Reyes Magos quienes no bajaron sus miradas y siguiendo ‘la estrella’ se postraron y adoraron al Niño Jesús, del mismo modo también nosotros vivamos según la ley y los mandamientos que nos da Dios ‘desde lo alto’ para nuestro bien y felicidad”, subrayó.
Por último, monseñor Martínez deseó “sinceramente a todos los hogares de San Luis que la paz que irradia el pesebre de Belén llegue a todos. Feliz Navidad”.+