Buenos Aires/ARGENTINA.- El lunes 10 de septiembre, falleció a los 93 años de edad monseñor Guillermo Pedro Blanco, rector emérito de la Universidad Católica Argentina (UCA), y quien dirigió esa alta casa de estudios por más de 14 años.
“Monseñor Blanco entregó gran parte de su vida a la Pontificia Universidad Católica Argentina y fue su rector desde 1980 hasta 1994”, se recordó en un comunicado.
Sus restos fueron velados en la capilla contigua al Auditorio San Agustín de la UCA.
En tanto, esta mañana el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio, presidió la misa de cuerpo presente en el Auditorio San Agustín.
Luego los restos del ex rector fueron trasladados para ser inhumados en el Cementerio Jardín de Paz (Ruta Panamericana Km. 32,5).
La Eucaristía fue concelebrada por el rector de la UCA, presbítero Víctor Manuel Fernández, y una decena de sacerdotes profesores de la institución.
Al término de la misa, el rector leyó mensajes de condolencias de graduados y de rectores de otras universidades privadas, que recordaron a monseñor Blanco como un hombre de conciliación y de acercar posiciones en el ámbito universitario.
Sus datos biográficos y actuación:
Monseñor Guillermo Pedro Blanco nació en la localidad bonaerense de Arrecifes, el 29 de septiembre de 1918. Cursó estudios de Filosofía y Teología en orden al sacerdocio, en el Seminario Mayor Metropolitano de La Plata, y fue ordenado sacerdote para la arquidiócesis de La Plata el 21 de diciembre de 1942.
Desde 1942 hasta 1944 fue profesor del Seminario Menor “Nuestra Señora de Luján”, de la arquidiócesis de La Plata. Desde 1943 hasta 1985 fue prefecto de Estudios y profesor del Seminario Mayor “San José”.
En 1958 comenzó como decano y profesor titular de la facultad de Filosofía y Letras, de la UCA, y también fue profesor de las facultades de Ciencias Sociales y Económicas
Desde 1968 hasta 1980 fue vicerrector 1º de la UCA y desde 1980 hasta 1994 se desempeñó como rector de esa casa de estudios.
En 1964, Su Santidad Pablo VI lo distinguió con el título de Prelado de Honor, por eso recibía el tratamiento de "monseñor".+