CAMINEO.INFO.- San Juan de Cuyo/ARGENTINA.- "La familia tiene su origen en el mismo amor con que el Creador abraza al mundo” porque “Cristo manifiesta plenamente lo que es el hombre al propio hombre, y lo hace empezando por la familia en la que eligió nacer y crecer”. Así lo expresó monseñor Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan de Cuyo, al inaugurar el Año de la Familia en la arquidiócesis, durante la ordenación sacerdotal y diaconal celebrada el sábado 18 de setiembre, con la que a su vez culminó el Año Jubilar por el 175º aniversario de la diócesis.
En la oportunidad, el prelado ordenó presbíteros a los diáconos Germán Pickenly, Alejandro Rodríguez y Miguel Tejada, y diáconos a los seminaristas José Cardozo, Nelson Cuello, Ángel Gaeta, Rodrigo Robles y Orlando Sánchez.
El pueblo sabrá tener memoria de las agresiones a la familia
“La familia -aseguró- surge de la unión tan profunda entre un hombre y una mujer para un proyecto de amor que quiere perdurar para siempre. Esa complementariedad tan especial del matrimonio, que incluye desde lo biológico hasta lo más espiritual, es capaz de crear otra vida humana, y hacerse responsable de ella. Son los hijos, fruto del amor humano y del poder creador de Dios. Así está escrito en la naturaleza misma de las cosas, en la naturaleza humana. El matrimonio real sólo puede darse entre un hombre y una mujer. Si las leyes que hacen los hombres llegan a decir otra cosa, ese papel escrito no cambia la verdadera naturaleza humana”, advirtió el arzobispo.
Al respecto, al recordar que “hace poco tiempo se debatió esta cuestión en la sociedad argentina y en el Congreso nacional”, consideró que “quien allí ganó fue el pueblo argentino, que se animó a expresar mayoritariamente y de un modo ciudadano, en un marco federal y democrático, sus convicciones sobre la familia y el matrimonio y sobre los niños. Allí ganaron los legisladores que supieron y se animaron a representar al pueblo que los eligió”.
Y subrayó: “Quienes perdieron ante la sociedad fueron quienes amañaron su voto violentando su conciencia y su representatividad, y los políticos y gobernantes que le acompañaron en semejante propuesta. Así se pusieron en contra del pueblo que los eligió, en contra de la familia argentina y en contra de la naturaleza de las cosas. Creo que el pueblo sabrá tener memoria de esta agresión cuando llegue el momento”.
Sin embargo, subrayó que “las agresiones a la familia y a la vida no terminan aquí” porque “ya aparecieron otros proyectos de ley que legalizarían la matanza de niños recién nacidos o por nacer. El mismo Jesús pasó por ese riesgo y por eso debió huir a Egipto. De ello da testimonio el martirio de los ‘santos inocentes’. Pareciera que nuevos Herodes pretenden repetir esa crueldad. Los niños son tan seres humanos como cada uno de ustedes, los más vulnerables e indefensos, los que merecen el mayor cuidado y protección de toda la sociedad y de sus gobernantes”.
“Este ‘permiso para matar’, aunque se lo quiera maquillar con palabras mentirosas, esas muertes de niños, ¿no serían verdaderos ‘crímenes de lesa humanidad’, promovidos e impulsados por el mismo Estado? ¿Dónde quedan los derechos humanos, a veces tan ‘cacareados’ por más de uno que propugna estas matanzas? ¿En qué tacho de basura de la conciencia se tira el primero de los derechos humanos: ‘el derecho a vivir’?”
Si quieren despenalizar delitos, que legalicen las coimas, no el aborto
El pastor sanjuanino dijo también: “En San Juan solemos escuchar que ‘no sobra ningún sanjuanino’. Lo mismo se puede decir del país: en la Argentina no sobra ningún argentino. Pero parece que a unos cuantos políticos, legisladores y gobernantes les sobran esos seres humanos que todavía no votan ni pueden formar parte de su clientela”.
En este contexto, exhortó a los fieles a que “como buenos ciudadanos, alienten a los legisladores que defienden la vida, y hagan lo imposible para que los otros representantes del pueblo no se conviertan en impulsores o cómplices de una nueva y horrible matanza de seres humanos, de un nuevo genocidio en tierra argentina”.
En ese sentido expresó: “Ya lo sufrimos bastante en su momento y fuimos capaces de decir, con toda fuerza y convicción: ¡Nunca más! Que ‘nunca más’ en este bendito país volvamos a repetir esos sucesos tan dolorosos de nuestra historia reciente. Si, por un absurdo, hubiera tanto interés en ‘despenalizar’ delitos, hasta sería mejor que legalizaran, por ejemplo, las ‘coimas’, tan frecuentes en ámbitos de poder político. Pero, por favor, que no jueguen con la muerte de seres humanos.
Y advirtió: “Otros dictadores de la historia llegaron a legalizar el exterminio de seres humanos inocentes. Entre otros, recordamos con horror la gran tragedia del Holocausto del pueblo judío, impulsado por el nazismo de Hitler. Este no puede ser el camino de la Argentina ni de los argentinos. Ni tampoco el camino de una persona con un mínimo de respeto por la dignidad y los derechos humanos. Menos aún, puede ser la conducta de alguien que se diga ‘representante’ del pueblo”.