CAMINEO.INFO.- Buenos Aires/ARGENTINA.- Una educación de calidad para todos y políticas de “igualdad de oportunidades”, fueron algunas de las conclusiones alcanzadas por obispos, expertos, funcionarios y referentes de confesiones religiosas de distintos puntos de América Latina y El Caribe que participaron ayer y hoy en Buenos Aires del Diálogo de Alto Nivel sobre “Educación para la Inclusión social”, organizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
Con esos ejes orientados al bien común, el organismo que reúne a 22 conferencias episcopales de la región prevé elaborar un documento para presentar en ocasión de la XX Cumbre Iberoamericana de Presidentes prevista para noviembre de 2010 en Mar del Plata, Argentina.
“Sin una política en materia de educación atada a una mejor calidad en la atención de salud, posibilidades de trabajo digno y vínculos familiares más firmes, no lograremos la ansiada inclusión social”, dijo en rueda de prensa el presidente de la Sección de Pastoral Social del CELAM, monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú,
En tanto, el doctor Bernardo Kliksberg, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), estimó en el mismo sentido que “la educación debe transformarse en una gran causa colectiva”, mientras que monseñor Pierre Dumas, presidente de Cáritas Haití, consideró que es necesario profundizar el “principio de subsidiariedad” entre Estado y sociedad civil para lograr este objetivo. “Hay que reconstruir el tejido social desde la educación. Es urgente hoy y sin pretexto una opción fundamental por la educación que incluya a todos”, subrayó el prelado haitiano.
A su turno, el secretario general del CELAM, monseñor Leopoldo González, recordó que la palabra “educación” es una de las que más aparece, como tema trasversal, en el Documento de Aparecida, y opinó que “más allá de la escuela es necesario involucrar a la familia y la comunidad, para responder a esos rostros que nos interpelan”.
Reflexiones y diálogo
En el marco de las reflexiones y el diálogo, que comenzó en la Cancillería y prosiguió en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina, se citaron estadísticas alarmantes de la situación social de América Latina, sobre todo de la niñez y adolescencia.
Entre otras “injusticias silenciosas”, se advirtió que 120 millones viven en viviendas de condiciones precarias, donde no tienen ni siquiera una mesa o un lugar donde hacer los deberes, 14 millones de infantes menores de 14 años están obligados a trabajar, tres de cada 10 niños pobres no termina el secundario, uno de cada cinco está excluido “totalmente”.
En la primera jornada, el Secretario de Culto de la Nación, embajador Guillermo Oliveri, aseguró que "la inclusión social es en la actualidad uno de los reclamos más desafiantes en la agenda de nuestros países, luego de la exclusión generalizada producida en la década del 90 como consecuencia del modelo instalado en nuestras sociedades".
Tras las precisiones del secretario general del CELAM referidas a una globalización sin solidaridad afecta principalmente a los más pobres, monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro y presidente de a Comisión Episcopal de Pastoral Social, realizó una serie de reflexiones a partir del documento de Aparecida, que, recordó califica a esos excluidos como "sobrantes y desechables", en una cultura que no respeta la vida y no ayuda a la dignidad ni al bien común.
El prelado sanisidrense destacó, además, que la opción preferencial por los pobres no es una estrategia que intente desarrollar la Iglesia; por el contrario es la meta esencial de su mensaje. Enfoque que impulsa a los cristianos a tener una presencia en el contexto de pobreza y por tanto buscar un orden donde se pueda dar la igualdad de oportunidades.