El “Niño Jesús de Praga” llega a Pakistán para marcar de forma indeleble la Navidad en el Año de la Fe, así lo comunicó el padre carmelita Anastasio Roggero, rector del Santuario del Niño Jesús de Praga, que envió a Pakistán una estatua del Niño “para llevar un mensaje de paz, de esperanza, de amor a los cristianos que sufren y a todo el pueblo pakistaní”.
Según informó la Agencia Fides, la iniciativa nació gracias al padre Emmanuel Parvez, un sacerdote católico párroco de San Pablo Apóstol en Pansara, en la diócesis de Faisalbad, Punjab.
La estatua del Niño Jesús de Praga se colocará en una nueva capilla dedicada al Niño, en un pueblo donde viven algunas familias cristianas, gente sencilla, en su mayoría agricultores y artesanos de la arcilla. La parroquia de San Pablo y la comunidad local cristiana esperan con ansia, con alegría y con profunda fe la llegada de la estatua, en vista de las celebraciones navideñas. La llegada del “Niño Jesús de Praga” a Pakistán será un gran estímulo para la fe de los adultos y en especial de los más pequeños.
El arzobispo de Karachi y presidente de la Conferencia Episcopal Pakistaní, monseñor Joseph Coutts, expresó su interés y deseo de difundir la devoción al Niño en el país, especialmente en las escuelas. Es por eso que invitó a los Padres Carmelitas a venir a Pakistán para ayudar a poner en práctica esta intención, tal vez a través de la escuela dominical.
En otros países asiáticos como India, Singapur, Indonesia, Tailandia, Malasia, Mongolia, también hay iglesias y capillas que llevan el nombre del Niño Jesús de Praga.
El padre Roggero, que viaja alrededor del mundo para difundir la devoción al Niño, en las últimas semanas estuvo en la India, donde ha celebrado una misa en el Santuario del Santo Niño Jesús de Bangalore, con 5.000 fieles que rezaron por los cristianos en Pakistán.
La devoción al Niño Jesús en el convento de Praga nació por la fe del padre Giovanni Ludovico de la Asunción, Prior Carmelita en 1628. La pequeña imagen vestida con un manto rojo real, en su cabeza lleva una corona de oro, bendice con la mano derecha, mientras que en la izquierda sostiene el mundo.+