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Domingo XXI del Tiempo Ordinario

Sat, 24 Aug 2019 22:39:00

CAMINEO.INFO.- Contemplamos hoy a Jesús diciendo a sus seguidores y a cada uno de nosotros: “Esforzaos por entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentaran entrar y no podran”. (“Correu, mireu d’entrar per la porta estreta, perquè us asseguro que molts voldran entrar-hi i no podran”). A los que llaman a la puerta por dos veces les dice: “No sé quiénes sois”. (“No sé d’on sou”) . Y les acaba diciendo: “Alejaos de mí malvados”. (“Lluny de mi, tots els qui obràveu el mal”.)

 

Siempre que Jesús nos habla con esta vehemencia, con esta fuerza, con esta radicalidad nos sorprende y nos deja un poco descolocados…

 

¿Por qué Jesús se expresa de este modo? ¿Con esta vehemencia y radicalidad?. Expongo tres razones:

 

A)   Porqué Jesús sabe que es la Vida de los hombres, el Camino, la Verdad y la Luz para cada uno de nosotros. Eso le lleva a manifestarse esa manera, porque en su seguimiento o no seguimiento nos lo jugamos todo, y todo es todo. Nos jugamos nuestra felicidad y salvación, o nuestra infelicidad y condenación eternas.

Por lo tanto, es el amor a nosotros, el miedo que nos perdamos lo mejor, el que le lleva a hablar de esta manera… Jesús sufre por aquellos que no le siguen, o que le siguen al modo humano y no al modo divino y ese sufrimiento le lleva a manifestarse con esa radicalidad.

 

B)       El segundo motivo por el que se expresa de este modo es para despertarnos a un seguimiento más radical. Tenemos una tendencia muy fuerte a caer en el conformismo y la rutina en nuestro seguimiento de Cristo, a distraernos en mil tonterías y no poner atención en lo esencial. Y Jesús con sus palabras ardientes pretende lanzar un grito: ¡Despertaos! ¡Seguidme! ¡Poned toda la carne en el asador! ¡Esforzaos! ¡Luchar! ¡Esperar!. “Vale la pena … yo os daré el 100 x 1” (ya aquí en la tierra)

 

Dice el Papa Benedicto XVI comentando este evangelio en el libro “Dios y el mundo”: “Esto supone en realidad una advertencia muy pragmática: cuando se hace lo que hacen todos, el mero dejarse llevar, el mero nadar a favor de la corriente, el hundirse en la masa, cuando se sigue el camino de la comodidad, el camino ancho, de momento resulta más agradable, pero uno se está apartando de la verdadera vida y acaba en el vacío.

Quiere decir (este texto) que la decisión correcta es elegir el camino esforzado, estrecho, la puerta angosta por la que me cuesta entrar. El valor de ascender, lo arduo, es lo que me sitúa en el buen camino.”

 

Todo lo que vale la pena cuesta… Ser un buen padre, vale la pena, cuesta. Ser un buen hijo, vale la pena, cuesta. Ser un buen estudiante/profesional/amigo… Ser un buen cristiano, vale la pena, cuesta …

 

La vida cristiana es don de Dios, un regalo, pero también tiene una dimensión de lucha, esfuerzo, combate.


c) Y el tercer motivo que lleva a Jesús a expresarse de este modo es que sus palabras enuncian una realidad dura: el infierno existe: condenarse es posible: tened cuidado. “No sé quienes sois” (2), “Alejaos de mi..” “..llanto y crujir de dientes

 

En otra parroquia un feligrés me decía que hoy en día los sacerdotes no hablamos del infierno y es verdad. Quizá antes habíamos hablado demasiado del infierno y ahora, por la ley del péndulo, no hablamos casi nada. El infierno existe, así lo decimos en el credo, y Jesús habla en numerosas ocasiones del infierno.

Y entonces surge la pregunta: ¿Si Dios es bueno, si Dios es amor, cómo puede existir el infierno?. Permitidme que le de la vuelta al argumento: una prueba de que Dios me ama, de que Dios me toma en serio, de que Dios respeta mi libertad hasta las últimas consecuencias es la existencia del infierno.

 

Si no hay infierno Dios desprecia mi libertad, mi dignidad, mi conciencia, mis decisiones, porque no me permite rechazarle. Y es mi libertad, mis decisiones,  …, lo que me hace humano.

 

Si no hay infierno nos estaría diciendo: “yo te ofrezco lo mejor, ven y calla”. Y aquí no hay amor, ni respeto por mi libertad. Sería un amor que anula, y eso no es amor.

 

Sin infierno Dios nos trataría como títeres, no nos tomaría en serio. Por eso, el infierno me lleva a ver hasta que punto ama Dios. Hasta respetar mi libertad, respetar mi rechazo a Él hasta las últimas consecuencias.

 

Hablamos poco del infierno, pero el infierno existe. Y si hablamos poco es porque el mensaje de Jesús es un mensaje de salvación, no de condena. Y hoy su mensaje de salvación es una llamada a la radicalidad:  “Esforzaos por entrar por la puerta estrecha”.





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