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Domingo XXXII tiempo ordinario

Sun, 08 Nov 2020 22:29:00

CAMINEO.INFO.- El año litúrgico está a punto de llegar a su fin. Dentro de dos domingos celebraremos la solemnidad de Cristo Rey con la cual acaba el año litúrgico.  

 

Las últimas semanas del año litúrgico nos llevan a contemplar el fin de la historia. Ya sea en un sentido global: el retorno de Jesús, la segunda venida de Jesús, la Parusía. O ya sea en un sentido personal: el fin de  nuestra historia personal, nuestra muerte, que comporta también el encuentro definitivo con Jesucristo.

 

Y es este contexto litúrgico el que nos ayuda a interpretar las lecturas de hoy.

 

El evangelio de hoy resulta un poco sorprendente por dos cosas: La  primera no se acaba de entender que las jóvenes prudentes no quieran compartir su aceite. La segunda, ni que el Señor se muestre duro y no les abra la puerta por el hecho de llegar tarde. Dos claves para entender la parábola.

 

1. El significado que damos al aceite de las lámparas. ¿Qué es este aceite de lámparas? Este aceite es: el deseo de Dios, es la comunión con Dios que uno ha ido estableciendo a lo largo de su vida, es la caridad (San Agustín). En definitiva, es el amor a Dios y al prójimo. Por esto no comparten el aceite, porque todo esto no se puede compartir.

 

2. Otra clave para entender esta parábola es entender la expresión “se adormilaron”. San Agustín dice que este sueño es la muerte.

 

Por tanto la interpretación de la parábola es que hay cinco jóvenes prudentes que durante su vida han tenido deseo de Dios, han entrado en comunión con él, han hecho buenas obras movidas por el amor de Dios. Y por tanto, cuando llega el momento de la muerte, ¡¡tienen la lámpara llena de aceite!!, están preparadas para recibir el Señor y entrar a la fiesta del cielo.

 

Las otras cinco, las que no tenían juicio, como que durante la vida no han tenido deseo de Dios, de que la vida de Dios creciera en ellas, no han ido entrando en comunión con Dios, no han hecho las obras movidas por el amor de Dios. Entonces cuando llega el momento de la muerte no están preparadas para recibir Jesucristo y entrar al convite celestial.

 

¡¡Todas tenían lámparas, todas podían!! Pero hay quien no hace servir la capacidad que Dios le da.

 

Esta interpretación nos aclara que Dios no tiene el corazón endurecido: lo que pasa es que durante  nuestra vida hacemos uso de nuestra libertad y podemos llenar o no llenar la lámpara con aceite. Somos nosotros que acogemos la salvación de Dios o la rehusamos. 

 

El tiempo para llenar la lámpara es mientras vivimos. No esperemos rebajas de última hora. En ninguna parábola de juicio, y hay unas diecisiete, hay rebajas de última hora.

 

Jesús con las parábolas de juicio nos advierte con mucha contundencia que podemos no estar debidamente preparados cuando llegue nuestra muerte. ¡¡Es una posibilidad!!, es necesario tenerla presente. Por esto, insiste diversas veces: “Velad, pues que no sabéis el día ni la hora”. ¡¡Velad = vigilad!!

 

¿Qué pasaría si muriésemos esta noche? ¿Cómo está  nuestra lámpara? ¿Y si muriesen otros familiares o amigos nuestros?

 

Hemos de reconocer que son parábolas bastante duras. Todos preferimos a que se nos exhorte a hacer el bien, más que se nos amenace con la condenación eterna. Pero Jesús habla mucho de la condenación. Y tiene su sentido. Me explico.

 

A la seriedad en la oferta que Dios nos hace, le corresponde la seriedad de la condena cuando hay rechazo del ofrecimiento de Dios. Ha de haber una equivalencia.

 

Si Jesucristo es nuestro bien máximo, si en él encontramos el camino para nuestra realización plena, y para conseguir la vida eterna, el hombre que lo rechaza queda en el estado de condenación, en estado de no vida.

 

¿Y nosotros qué hemos de hacer para que no nos pase esto? Jesús acaba la parábola diciendo: “En verdad os digo que no os conozco”. Nos es preciso conocer a Jesús. Conocer en el sentido bíblico quiere decir relación interpersonal profunda, intensa.

 

En la primera lectura hablando de la sabiduría, que es figura de Jesucristo, se nos decía: La Sabiduría... Fácilmente la contemplan los que la aman y la encuentran los que la buscan”. “Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan”. “Quien madrugue para buscarla, no se fatigará”. “Pensar en ella es la perfección de la prudencia”.

 

Mirad qué expresiones: “amar”, “encontrar”, “buscar”, “desear”, “conocer”, “sentir pasión”. Estas expresiones las hemos de vivir hacia Jesús.

 

Hemos de buscar a Jesús

Hemos de encontrar Jesús

Hemos de desear a Jesús

Hemos de conocer a Jesús

Hemos de sentir pasión por Jesús

Hemos de amar a Jesús...

 

¡¡Entonces nuestra lámpara de aceite estará bien llena!! Pidamos a  Jesús que nos infunda estos deseos...

 






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