Portada
Vaticano
Realidades Eclesiales
Iglesia en España
Iglesia en América
Iglesia resto del mundo
Cultura
Sociedad

·Homilia Dominical
·Hablan los Obispos
·Fe y Razón
·Reflexion en libertad
·Colaboraciones



 
 

 

 

 

 
Jun 2026
MoTuWeThFrSaSu
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

   


www
Portada:: Iglesia en España:: El obispo Munilla y el problema del mal.

5 / 5 (1 Votos)

CAMINEO.INFO.-




El obispo Munilla y el problema del mal.

Sun, 07 Mar 2010 22:01:00
 
Juán Ramón Medica Precioso / La Verdad

CAMINEO.INFO.- Murcia/ESPAÑA.- La percepción de lo numinoso y la creencia en lo sobrenatural constituyen rasgos distintivos de las especies conscientes. Nos distingue a los humanos y es posible que también los neardentales hubieran alcanzado ese nivel. Así pues, las religiones forman parte de la cultura humana desde sus mismos comienzos.

Los panteones griegos y romanos estuvieron bien repletos de dioses y diosas, aunque a veces se distinguía a alguno de ellos, Zeus o Júpiter, como más importante que los demás: es el tránsito del politeísmo al henoteísmo. Los antiguos judíos pasaron de éste al monoteísmo: Jehová era el Dios único de los judíos. De esa tradición nació el cristianismo, la religión que predice el amor universal, incluso a los enemigos, creada por Jesús de Nazaret.

Si siempre hubo creyentes, es casi seguro que también hubo siempre agnósticos y ateos. Entre los argumentos modernos contra la existencia de Dios figura los de Marx (la religión es el opio del pueblo) y el de Niestche (la religión es la perversa moral de los débiles). Pero ambos argumentos son rebatibles: la religión puede ser un instrumento de liberación de los débiles, y no de opresión y alienación, y lejos de deshumanizarnos nos humanice más plenamente.

El argumento principal vigente contra Dios es la existencia del mal. Como Hume señaló, puesto que el mal existe, o bien Dios no es bueno, puesto que lo permite, o bien no es Todopoderoso, puesto que no puede destruirlo. Ese escándalo es real y es la esencia de la pregunta que le hicieron al obispo Munilla sobre cómo conciliar el terremoto de Haití con la existencia de Dios.

Los teólogos han dado tres respuestas principales a esa cuestión. La primera es que el mal es un misterio insondable y que sólo debemos preocuparnos de paliar sus consecuencias. Eso conduce fácilmente a transformar la fé en un humanismo bondadoso. Lo importante sería ser solidarios, pacíficos, etc. en consecuencia con lo de «venit benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me dísteis de comer …», pero el cristianismo no es sólo un humanismo. Como dijo Pablo de Tarse «si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe», implica una creencia en lo trascendente que no se limita ni a la bondad ni siquiera a la caridad.

La segunda respuesta al problema del mal es mantener que, en efecto, Dios es amoroso pero no Todopoderoso: el mal existe porque Dios no puede destruirlo. Eso es lógicamente coherente, pero priva a Dios de uno de sus atributos clásicos.

La tercera respuesta es dura, inaceptable para los ateos y piedra de toque de una fe sólida: el mal natural existe y Dios lo permite porque puede ser provechoso para nuestro bien espiritual. En el límite, el único verdadero mal sería el pecado. La enfermedad y la muerte serían solo males relativos, soportables desde la creencia en la resurrección, que el credo cristiano incluye entre sus contenidos.

Lo que el obispo Munilla ha dicho va en esa línea y el escándalo que han producido sus palabras no indica que sea duro de corazón (no puede serlo una persona que ha dedicado grandes esfuerzos a ayudar a los drogadictos) sino el grado de descristianización que está alcanzando nuestra sociedad y que se mide no sólo por el aumento del número de personas que se declaran agnósticos o ateos sino por la insidiosa conversión de muchos creyentes y de sus pastores de cristianos en simplemente buenas personas.

Esa interpretación del cristianismo no es nueva: ya Jesús tuvo que advertir a los judíos y romanos que querían interpretar su papel como Salvador desde una perspectiva puramente humana e incluso política que, «mi Reino no es de este mundo». El cristianismo no es sólo el mandato de ayudar a los demás, que yo y todas las personas de buena voluntad podemos compartir sin una fe en el Reino de los Cielos, sino algo más que eso y que da un sentido transcendente a eso.

Crucifiquemos metafóricamente a Munilla; digamos que no es un buen obispo para el País Vasco porque no es nacionalista; digamos que es un monstruo porque afirma que hay males peores que la muerte masiva de personas inocentes, pero reconozcamos que al obrar así estamos reconociendo que Munilla habla así desde la convicción de que Jesús no fue ni un líder político ni un santo compasivo con su prójimo: fue, según Munilla, y que aunque nos parezca sorprendente, el hijo de Dios.

Me temo que las iglesias se están quedando vacías no tanto por la gente como Munilla sino por aquellos que han reducido la fe a un humanismo. Como decía Santiago Carrillo, el personaje que convirtió al comunismo español a la socialdemocracia y al que tanto debe la transición española, «desde que iniciamos la apertura del Partido Comunista a los católicos, yo os pregunto ¿cuántos católicos se han hecho comunistas? Y ¿Cuántos comunistas se han hecho católicos? Podemos parafrasearlo: desde que se inició la conversión del cristianismo en un humanismo, yo os pregunto ¿Cuántos cristianos se han hecho humanistas? Y en cambio ¿Cuántos humanistas se han hecho católicos?.

El pobre Munilla que parece seguir siendo católico, pero ni nacionalista ni sólo humanista, nos escandaliza. También Jesús escandalizó a sus contemporáneos hasta el punto que lo crucificaron.







Nombre:
Email:
Titulo:
Comentario:




SI QUIERES COLABORAR CON CAMINEO.INFO PULSA DONAR

Preview Chanel Preview Chanel
Camineo.info 2004-2015

PHPCow news publishing script, content management system Review www.camineo.info on alexa.com