Portada
Vaticano
Realidades Eclesiales
Iglesia en España
Iglesia en América
Iglesia resto del mundo
Cultura
Sociedad

·Homilia Dominical
·Hablan los Obispos
·Fe y Razón
·Reflexion en libertad
·Colaboraciones



 
 

 

 

 

 
Jun 2026
MoTuWeThFrSaSu
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30          

   


www
Portada:: Reflexión en libertad:: Diego Quiñones Estévez:: Los falaces discursos del relativismo laicista contra la Verdad y la ley natural.

5 / 5 (2 Votos)

CAMINEO.INFO.-




Los falaces discursos del relativismo laicista contra la Verdad y la ley natural.

Wed, 10 Feb 2010 19:01:00
 

CAMINEO.INFO.- Los cínicos líderes del mesianismo laicista, en el día 4 de febrero del año en curso, el Día del Desayuno de Oración Nacional en Estados Unidos, han dado pruebas del malabarismo falsificador de la Palabra de Dios y de su Revelación en la Historia. Falsificación de la Palabra de Dios, que ya sufrió Jesucristo, sus apóstoles y discípulos por parte de las clases socio-religiosas del Israel, del Israel sometido bajo la égida del Imperio Romano: los saduceos, los fariseos y los escribas, y hasta los guerrilleros zelotes, los cuales estaban al servicio de los intereses políticos y religiosos que se controlaban a través del Consejo supremo del pueblo judío, el Sanedrín, el cual a su vez, manejaba a su antojo el poder romano.

De igual manera la falsificación de la Revelación y de la Palabra de Dios, la ha sufrido y sufre la Unidad de única Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica, desde su aparición en el siglo I d.C., con los martirios de los apóstoles, discípulos de Cristo y de los cristianos en el Imperio Romano, pasando luego por las persecuciones del islam desde que éste nace en el siglo VII d.C., más las antieclesiales herejías cismáticas desde los primeros siglos hasta el siglo XVII; más tarde, desde el siglo XVIII al siglo XXI, serán las sectas y los movimientos irreligiosos de todo tipo, como el deísmo panteísta o ecologista, la masonería, la ilustración atea, agnóstica y anticatólica; posteriormente y apropiándose de los anteriores, vendrán el liberalismo progresista radical, el socialismo, el comunismo, el fascismo y el nazismo, todos ellos antieclesiales y anticlericales, como el actual relativismo laicista del siglo XXI.

Es lo que ha ocurrido con el máximo exponente del laicismo anticristiano y anticatólico de España y de Europa, que en su cínico discurso antiplegaria prolaicista, en el Día del Desayuno de Oración Nacional en EE.UU., ha mutilado el verdadero significado bíblico y teológico del Capítulo 24 del libro del Deuteronomio, uno de los cinco primero libros sagrados de la Biblia,libro del Antiguo Testamento perteneciente al Pentateuco(siglos V y IV a.C.), los cinco libros de Moisés que el pueblo judío llama Torah o Ley(ley, enseñanza o instrucción de Yahveh): Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

En el Deuteronomio encontramos las leyes dadas por Dios al Pueblo de Israel que se está formando en su conciencia histórica y moral como comunidad sagrada que es elegida y amada por Dios, que ha aceptado la Alianza ofrecida por Dios que son los Diez Mandamientos o Decálogo, y que por esta Alianza Israel debe responder incondicionalmente a Dios, reconociéndolo como Dios único y verdadero, que no permite los dioses idólatras esclavizadores del politeísmo de los filisteos o cananeos. Es el libro que rezuma un humanitarismo transcendente por su preocupación por la persona humana que se perfecciona con la Ley de Dios, con la ley natural, con la ley moral natural que es el Decálogo.

La ley moral natural, que es aún imperfecta en el Antiguo Testamento con la Antigua Alianza del Sinaí, llevada a cabo por el profeta Moisés, se perfecciona con la Nueva Alianza del Nuevo Testamento, llevada a cabo por Cristo con su Pasión, Muerte y Resurrección. La ley moral natural del Evangelio de Cristo, Nueva Ley o Ley evangélica, que es universal e inmutable,[1] se muestra incompatible con las leyes cívicas del relativismo, bien ideológico o bien pseudorreligioso, de los líderes sectarios y heresiarcas que dirigen de forma irresponsable las políticas nacionales e internacionales con las cuales distorsionan cuando no destruyen, el bien común de la ley natural en la que también se sustentan los Derechos Humanos. La Nueva Ley resume y actualiza la Antigua Ley del Decálogo en el mandamiento de amar a Dios y al prójimo, amándonos como Cristo nos ha amado:

"37Él le dijo: <38Este es el mandamiento más importante, y el primero. 39El segundo es parecido a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40En estos dos mandamientos se basan la Ley entera, y los Profetas>>."[2]

Es propio del relativismo ideológico laicista, es propio del relativismo pseudorreligioso laicista, es propio, de los falsos mesías temporales, de los sectarios, de los heresiarcas, en fin, de los hipócritas y cínicos, afectos a los desmanes del relativismo y del laicismo, desnaturalizar, con falaces discursos laicistas, las ideas, los valores y los principios universales; es propio de los falaces discursos laicistas, distorsionar o aniquilar la Revelación y la Palabra de Dios, donde se encuentra la Verdad:

"31…Si vosotros permanecéis en mi doctrina, seréis verdaderamente discípulos míos, 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres."[3]

La Verdad que nos hace libres con la Sabiduría divina de la ley moral natural, que no es incompatible con las verdades civiles, siempre y cuando éstas se inserten en el bien común. Cosa que no se cumple con las verdades cívicas de las sociedades del bienestar social materialista de Occidente. La Verdad de Dios y del ser humano, es la Verdad para la liberación y la salvación de las mujeres y hombres de buena voluntad que no buscan los intereses egoístas y el hedonismo pansexual o consumista que preconiza la autonomía moral laicistadel individualismo o del colectivismo de la libertad sometida a las esclavitudes del inmanentismo autosuficiente. Esta arbitraria libertad, jamás nos hará libres porque ha renunciado a la Verdad, porque ha ocultado la verdad objetiva, la verdad objetiva e histórica de los derechos y los deberes, de los valores y los principios de cualquier Estado de Derecho que no olvida los fundamentos inviolables de los Derechos Humanos.

Con el falaz y falsario discurso antiplegaria prolaicista, ya que no es una plegaria porque ésta siempre es una oración de petición, de súplica a Dios, en el Día del Desayuno de Oración Nacional en Estados Unidos, el máximo exponente del anacrónico laicismo anticristiano, antieclesial, anticlerical y anticatólico de España y Europa, vuelve a engañar, una vez más, a las personas inexpertas o legas en la lectura y comprensión histórica y teológica del libro que más ha influido en la historia del pensamiento y del arte de la Humanidad: la Sagrada Escritura, la Biblia. Se les engaña, porque las tácticas ideológicas de los discursos laicistas, consisten en transmitir mensajes ambiguos o relativistas. Es lo que se ha hecho con el Capítulo 24 del Deuteronomio que no se ha citado por completo, [4]al prescindir de Quien le da sentido moral verdadero a los versículos: Dios o Yahveh; y al prescindirse también de lo que más odian los laicistas, agnósticos y ateos antirreligiosos: de la conciencia del pecado tanto personal como comunitario. Los versículos completos son:

"14No explotarás al jornalero pobre e indigente, sea de tus hermanos, sea de advenedizos que moran en tu país, en tus ciudades.15 El mismo día le has de dar su salario y no se pondrá el sol dejándose pendiente, porque es pobre y suspira por él; de esa suerte no clamará contra ti a Yahveh y no incurrirá en pecado".[5]

En el discurso antiplegaria prolaicista, se prescinde de las verdades de la fe y de la moral, compatibles con la razón el ser de persona con sentido trascendente. Pero de lo que no prescinde y sí emplea, son las intenciones ideológicas del relativismo laicista, a través de mensajes directos o alusiones veladas a la ideología de género que, entre otras de tantas abominaciones, ha impuesto al homosexualismo obligatorio por las leyes cívicas, que van contra la ley moral natural de Dios.

Si seguimos con los versículos que faltan del Capítulo 24 del Deuteronomio, y otros textos bíblicos, descubriremos en ellos, la defensa de la familia de siempre, formada por la madre, el padre y los hijos; la defensa del derecho a la vida frente al aborto libre y la eutanasia provocada; la defensa de una sexualidad complementaria y responsable; el rechazo a la violencia doméstica, a la venganza, al parricidio; e incluso en los versículos primeros del Capítulo 24, frente al irracional divorcio exprés que el socialismo laicista ha impuesto, destructivo del pilar básico de la sociedad, el matrimonio y la familia mujer y hombre con sus hijos, al menos se pone freno y límite al libelo de repudio de la mujer por parte del varón, es decir, se pone ciertos límites morales al divorcio que permitía la antigua ley mosaica, y que Cristo no admite porque el vínculo matrimonial entre la mujer y el hombre es sagrado al estar bendecido por Dios.

Era una manera de impedir la destrucción de identidad histórica y de la conciencia comunitaria de un pueblo, Israel, que quería ser una nación, ya que esas situaciones sociales y políticas contrarias a la ley moral natural, habían llevado a sus enemigos a la autodestrucción de sus comunidades. Es el peligro por el que corren ahora las sociedades civiles de Europa y América, que, ensimismadas en las permisivas leyes cívicas neopositivistas destructoras de los valores y los principios fundamentales vigentes en la moral natural universal, caminan sin identidad histórica, sin conciencia comunitaria de su ser cristiano . Veamos lo que dicen los versículos 16 y 1-4:

"1Cuando un hombre toma una mujer y se casa con ella, si resulta que ella no encuentra gracia a los ojos de aquel por haberle hallado algún inconveniente, le escribirá un libelo de divorcio, se lo entregará en la mano y la despedirán de su casa. 2Saldrá, pues, ella del domicilio de él, y podrá ir a casarse con otro hombre. Si este hombre último le cobra aversión, le escribe libelo de repudio… o si muriere el último varón que la tomó por su esposa, 4su primer marido, que la repudió no podrá volver a tomarla por esposa, esto resultaría una abominación para Yahveh, y no debes acarrear pecado al país que Yahveh, tu Dios, te da en herencia"[6].

"16No han de ser muertos los padres por culpa de los hijos, ni los hijos serán muertos por culpa de los padres; cada uno ha de ser muerto por su propio pecado".[7]

El profeta Ezequiel (593 a.C.), complementará este versículo:

(…")20 La persona que peque, ésta morirá. El hijo no cargará con la culpa del padre, ni el padre cargará con la culpa del hijo; la justicia del justo será sobre él mismo, y la maldad del malvado sobre él será".[8]

Y el Salmo 22, habla cómo Dios protege el derecho nacer, el derecho a la vida, desde que el ser humano está en el seno de la madre:

"10En verdad fuiste Tú quien me sacó del vientre, / me asegurabas sobre los pechos de mi madre. 11A Ti fui confiado desde el seno, / desde el vientre de mi madre mi Dios has sido."[9]

Y no podemos olvidarnos de los textos sagrados que condenan el pecado grave de la homosexualidad, igual de grave que el del adulterio pues violan las leyes de la castidad y el matrimonio, violan la ley natural ya que el acto sexual es un don de vida, y no de sometimiento irracional al pansexualismo:

"10El hombre que cometa adulterio con la mujer de otro hombre, quien cometa adulterio con la mujer de su prójimo habrá de ser muerto, el adúltero y la adúltera."[10]

"13Si un hombre que yace con varón como yace con mujer, ambos han cometido una abominación; serán muertos, su sangre recae sobre ellos."[11]

El Nuevo Testamento, por la Nueva Ley de Cristo, no llega a los extremos imperfectos de la condena a muerte por ir contra la ley natural de Dios, sino que se condena al pecado mortal de concupiscencia tanto el de la homosexualidad, como el de la fornicación y el del adulterio:

"24Por eso, por la avidezde su corazón, los entregó Dios a la impureza tal que llegaron a envilecer sus propios cuerpos, 25ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y sirvieron a la criatura y no al creador (¡que es bendito por los siglos! Amén).26Por esto los entregó Dios a pasiones deshonrosas: pues sus mujeres cambiaron el uso natural del cuerpo por el uso contra la naturaleza, 27y lo mismo también los varones, dejando el uso natural de la mujer, ardieron en la concupiscencia de unos por otros, realizando la acción vergonzosa varones con varones, y recibiendo en sí mismos la paga adecuada a su extravió."[12]

Esta es la Ley de Dios, la ley moral natural que se encuentra en el interior del alma humana, en la conciencia moral personal y comunitaria. En la moral imperfecta del Antiguo Testamento, pero sobre todo en la ley moral natural perfeccionada por Cristo en el Nuevo Testamento, se hallan los preceptos, los valores, los principios de responsabilidad, que la hipocresía legalista de las leyes cívicas consensuadas por las ideologías del relativismo y del laicismo anticristianos, anticatólicos, han procurado incumplir o derogar porque la ley moral natural es la que inspira los Derechos Humanos sobre los cuales se han de elaborar las constituciones democráticas, como así se hizo con la Constitución Española de 1978.

Los falaces discursos del relativismo laicista, en España, en Europa o en América, distorsionan y destruyen la ley moral natural, la ley de Dios, fundamento moral[13], de la que no han de prescindir las sociedades civiles de la comunidad internacional. Sin la ley natural, se pierde el sentido y el destino universal del ser humano, se pierde y destruye la libertad que se abre a la verdad que permite el bien común.

El relativismo y el laicismo radicales, impiden ejercer la libertad del ser humano, teniendo como guía la ley moral natural que es universal y anterior a los derechos y deberes prescritos por las leyes civiles del Estado.

Destruida la ley moral natural, falsificada con la propaganda y los discursos del relativismo laicista, el juicio de la conciencia personal y comunitaria para discernir la verdad sobre el bien y el mal, es incapaz de cumplir tanto el principio de responsabilidadpersonal como el principio de responsabilidad social o comunitaria.

La conciencia personal y comunitaria, actúan con juicios de responsabilidad moral guiados siempre por la razón y la ley de Dios[14], y no con las actuaciones y "decisiones arbitrarias"[15] del inmanentismo de la autonomía moral laicista que han justificado las leyes civiles inhumanas e inmorales sobre el aborto libre y la eutanasia provocada, leyes cívicas de la dictadura del consenso, que han falsificado con la neomarxista ideología de género el sentido histórico y antropológico del derecho a la vida, de la familia madre, padre e hijos, y de la sexualidad responsable.

La irracional amoralidad de unas normas falsamente morales y éticas de la moral autónoma laicista, impide que se trate con dignidad al ser humano, ya que no se le permite discernir con la conciencia personal y comunitaria entre el bien y el mal, para establecer un orden social y político, económico y cultural, espiritual y jurídico, justo, que la violación de los Derechos Humanos, que las injusticias contra la libertad y la dignidad humana del relativismo laicista, en las sociedades civiles de Europa y América, han roto la vinculación necesaria e imprescindible entre la libertad del ser humano con la verdad y la ley natural.

De los falaces discursos del laicismo relativista contra la ley natural, colegimos que los cínicos líderes del mesianismo laicista, en el día 4 de febrero del año en curso, el Día del Desayuno de Oración Nacional en Estados Unidos, han dado pruebas del malabarismo falsificador de la Palabra de Dios y de su Revelación en la Historia. Bueno sería para ellos, pero de manera especial para las naciones que gobiernan, como es el caso de España, que tuvieran en cuenta la Palabra de Dios a la hora de elaborar las leyes civiles, para que gobiernen de manera justa y no inicua, porque por más que busquemos entre ellos, ninguno aplica la Ley de Dios, como se comprueba en los discursos y hechos de las políticas que llevan a término. Ninguno es el modelo del hombre justo y sí impío, que se exalta en los primeros versículos del Salmo I:

"1Feliz el varón que no ha amado/ según consejo de impíos, ni en camino de pecadores se ha parado, / ni sentado en junta de cínicos; 2sino que en la Ley de Yahveh halla su complacencia/ y en su Ley reflexiona de día y de noche.3Pues resulta como árbol plantado junto a corrientes de agua, que a su tiempo da su fruto/ y cuyo follaje no se marchita. Todo cuanto emprenda tendrá éxito."[16]

Diego Quiñones Estévez.



[1]Asociación de Editores del Catecismo, "LA VOCOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU. LA SALVACIÓN DE DIOS: LA LEY Y LA GRACIA", en Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, Edit. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 2005, Primera Sección, Cap. 3º, Nºs 415 y 416.

[2]Mateo 22, 37-40, en en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, Edit. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1979.

[3]Juan 8, 31-32, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.

[4]Ver el discurso en el vídeo de Libertad Digital Televisión, "Zapatero encuentra en la Biblia una mención a "la explotación del jornalero"", en www.libertaddigital.com,Jueves 4 de febrero de 2010.

[5]Deuteronomio 24, 14-15, enCantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.

[6]Ibídem: Deuteronomio 24, 1-5.

[7]Ibídem: Deuteronomio 24, 16.

[8]Ezequiel 18, 20, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.

[9]Salmos 22, 10-11, enCantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.

[10]Levítico 20, 10, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.

[11]Ibídem, 20, 13.

[12]Romanos, 1, 24-27, en Cantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.

[13]Pontificio Consejo <>, "LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS", en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, Edit. Biblioteca de Autores Cristianos y Editorial Planeta, Madrid,2005, C. 3, Nº 142.

[14]Asociación de Editores del Catecismo, "LA VOCACIÓN DEL HOMBRE: LA VIDA EN EL ESPÍRITU. LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA. LA CONCIENCIA MORAL", en Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, Edit. Asociación de Editores del Catecismo, Madrid, 2005, PRIMERA SECCIÓN; Cap. 1º, Nºs 372 y 373.

[15]Pontificio Consejo <>, "LA PERSONA HUMANA Y SUS DERECHOS", en Compendio de la doctrina social de la Iglesia, opus cit., C. 3, Nº 139.

[16]Salmos1, 1-3,enCantera Burgos, Francisco, y, Iglesias González, Manuel, Sagrada Biblia, opus cit.







Nombre:
Email:
Titulo:
Comentario:




SI QUIERES COLABORAR CON CAMINEO.INFO PULSA DONAR

Preview Chanel Preview Chanel
Camineo.info 2004-2015

PHPCow news publishing script, content management system Review www.camineo.info on alexa.com