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Se fué a la casa del Padre un gran hombre y un buen amigo, D.E.P.

Sat, 08 Aug 2020 10:50:00

CAMINEO.INFO.-  El pasado 12 de Julio regresó a la casa del Padre uno los mas antiguos colaboradores en CAMINEO.INFO, Angel Bellido.

Su hijo Jacob, ha publicado un precioso resumen de lo que fué su vida y lo que significo el CAMINO NEOCATECUMENAL para su familia. 

 

Esta es la historia de un hombre normal. O, mejor dicho, aparentemente normal. Era Ángel Bellido y murió de cáncer el pasado 12 de junio en Barcelona. Tenía 70 años.

Ángel nació en Salamanca y vivió algún tiempo en Alfaro (La Rioja) y Valencia, donde estudió en la Universidad. Había tenido una infancia difícil, marcada por la postguerra y con importantes carencias afectivas. Luego, en los años 70, se trasladó a Barcelona. Trabaja como ingeniero electrónico industrial.

«Arriesgó por el Señor»

«Un día de 1971 fue a escuchar a Kiko Argüello y Carmen Hernández, iniciadores del Camino Neocatecumenal, que daban catequesis en la parroquia de María Auxiliadora de Barcelona», explica su hijo Jacob. «Mi padre no tenía en mente entonces formar una familia, era un solterón independiente y con miedo a formar una familia por su propia experiencia personal, pero inicia el itinerario de fe del Camino Neocatecumenal y conoce a María del Mar».

«Creer en la Buena Noticia -sigue Jacob- fue un soplo de aire fresco. Posiblemente había escuchado que Dios era bueno, que había que sacrificarse para corresponderle, no pecar, realizar buenas obras… pero nunca hasta ese momento había escuchado que Dios ama también a los pobres, a los que no pueden, a los desgraciados, a los que odian, a los malvados, a los enemigos, ¡a los pecadores!».

«En aquellos dos meses que duraron las catequesis se vio realmente pecador y se sintió amado por el Señor. Esta aparente contradicción le acompañará y cumplirá toda su vida, como en las palabras de san Pablo: ‘Pero nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios’ (II Cor. 4, 7)».

Viven un noviazgo de tres meses y deciden casarse: «Arriesgó por el Señor», explican ahora sus hijos.

«Gracias a la fe alimentada dentro de una comunidad de hermanos (se refiere a los Neocatecumenales), con momentos de dificultad, se mantuvo firme y fruto de ese amor nacieron 9 hijos. Nunca les faltó ni sobró nada. Vivieron siempre cogidos a la Providencia de Dios, pues solo trabajaba mi padre y en ese sentido arriesgaron«.

Se casan cuando él tiene 27 años y ella 18. «Y en 6 años tienen los primeros 5 hijos».

En 1992, Ángel se queda en el paro y comienza una etapa de precariedad. Después de algunas dificultades importantes, «montó una empresa con otros despedidos y salió a flote».

Más adelante sería el responsable de mantenimiento de la maquinaria escénica del Gran Teatro de Liceo, uno de los grandes cosos operísticos de Europa. Se jubiló en 2015.

«Ahora entiendo mejor lo que hacía mi padre»

«Con el tiempo, entiendes mucho mejor lo que hacía tu padre. Era exigente y disciplinado, pero ejercía la autoridad con sentido. Era muy organizado y nos organizaba para que estudiáramos. O para que cenáramos todos juntos a las 20.30. Ahora que soy padre de familia, entiendo que todo eso era necesario para que nuestra casa funcionara bien como familia y no como una mera organización«.

«Todos los hermanos estamos muy agradecidos«, dice Jacob.

En cuanto a la fe, explica que Ángel «no solo nos educaba en valores sino que se esforzaba por transmitirnos una fe viva. Lo primero era la fe, siempre, y lo veías muy apoyado en la oración y los sacramentos».

La enfermedad y la muerte de Ángel Bellido han supuesto un revulsivo para muchas personas, un testimonio de plenitud de vida católica, especialmente para tantos que hoy no creen y que lo conocían. «Un vecino -dice Jacob- me dijo: ‘No soy creyente, pero viendo a tu padre en la situación en que está, veo la maravilla que es tener fe».

Aparece el cáncer

«A comienzos de año comenzó a sentir un dolor en la espalda. Creímos que era a causa de un gesto brusco. Fue al médico y consideró que podía ser un dolor muscular. Pero pasaron los días y las semanas, y no podía caminar ni dormir a causa del dolor«.

El siguiente diagnóstico, el 23 de abril, fue completamente distinto: Ángel tenía cáncer y ya se había producido metástasis en la columna vertebral, el pulmón y el hígado.

Dos días antes había recibido la Unción de Enfermos. Ahora, según los médicos, ni siquiera valía la pena una quimioterapia paliativa.

«En ningún momento se quejó»

«Desde ese día era consciente de que muy posiblemente iba a morir. En ningún momento se quejó«, explican sus hijos.

«Eran días duros, porque estábamos en plena pandemia, en España se había decretado el confinamiento y no podíamos salir de nuestras casas. Fue muy complicado ir a ver a mi padre«. Ángel permaneció dos semanas en el hospital y luego regresó a su casa.

Una llamada de teléfono muy especial

«Gracias al capellán del Hospital Clínic de Barcelona, un fraile capuchino de origen colombiano, pudo hablar con Kiko Argüello por teléfono y aquello fue para él un regalo del cielo», dice Jacob. También el Obispo Auxiliar de Barcelona, Mons. Antoni Vadell, le llamó cuando estaba en el hospital para interesarse y decirle que rezaba cada día por él. Mi padre ante esto decía de corazón: ‘Soy indigno, no merezco tanta atención ni cariño ¿quién soy yo para merecerlo?’.»

Y es que Ángel perteneció a una de las primeras comunidades neocatecumenales de España: «Para hacerse una idea, comenzó cuando solo había unas 20 comunidades y ahora hay más de 30.000».

«El que le había predicado el Kerygma hacía 47 años le animaba ahora en los últimos momentos de su vida».

Atendía a los pobres

En todos estos años, Ángel «se entregó, ayudó a multitud de personas. En los últimos diez años también se vinculó a la Comunidad del Cordero. Ayudaba y atendía a los pobres y necesitados, material y espiritualmente, y dedicaba mucho tiempo a esa tarea».

«También comenzaba a implicarse en la atención a las personas que acuden a los tanatorios, que es una labor a la que difícilmente llegan los sacerdotes en nuestro país por falta de tiempo. Iba a iniciar una pastoral en este ámbito, aunque se paró por la covid-19






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