CAMINEO.INFO.- Según la agencia estatal rusa Novosti, se completó en Rusia el restablecimiento de la institución del clero castrense, suprimido en 1918 por el comunismo.
El restablecimiento se hizo en dos etapas. Durante la primera fase, concluida el año pasado, 13 primeros clérigos fueron destinados a las bases militares de Rusia en el exterior y el Cáucaso Norte. La segunda fase concluirá a finales de 2010, cuando en las diversas unidades del ejército ruso estén prestando sus servicios 250 sacerdotes.
El 21 de julio de 2009, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, aceptó de buen grado la iniciativa de la cúpula religiosa del país sobre el restablecimiento del instituto de capellanes militares en Rusia.
Más tarde, el ministro ruso de Defensa, Anatoli Serdiukov, precisó que el número de los capellanes en el Ejército ruso, que cobrarán alrededor de 20.000 rublos (670 dólares) al mes, no superará los 250 sacerdotes.
Las tareas del restablecido instituto de capellanes militares en Rusia deben centrarse en el fomento de la tolerancia religiosa y la lucha contra los principales males que achacan a la sociedad rusa, declaró el arcipreste castrense, Dmitri Smirnov.
El sacerdote militar dijo a la agencia Novosti que el Ejército no puede gozar de buena salud mientras la sociedad permanezca enferma.
"El Ejército es un reflejo de la sociedad y, por ello, sus males son comunes", dijo Smirnov en alusión a los problemas existentes en el cuerpo militar ruso, incluida la corrupción.
Según el capellán, "hay que curar estas enfermedades desde la infancia, en el seno de las familias, después en los colegios y en las universidades".
"Por eso el clero castrense, en una cooperación con todas las instituciones estatales y sociales, incluidos los medios de comunicación, debe profesar la moral", afirmó el arcipreste al añadir que "un militar religioso no puede ser mal soldado".
Al mismo tiempo, Smirnov destacó la necesidad de predicar la tolerancia religiosa en el Ejército. "La comprensión de otra persona se adquiere con el respeto de sus convicciones. De eso depende la paz en los cuarteles y en las familias de los militares", concluyó el sacerdote